Cada herramienta que utilicemos tendrá una carga particular, representando un elemento de la naturaleza (fuego, agua, aire, tierra y espíritu). Cada uno de ellos puede ser consagrado según un ritual, aunque si llevamos ya un tiempo usándolos quizás ésto no sea necesario. El proceso de consagración apunta más a liberar al objeto nuevo de cualquier tipo de energías negativas que le hayan quedado como residuo de su fabricación, e imbuirlos con las energías del brujo. Se entiende así que la mejor consagración sea el uso habitual, pero a veces es bueno tomarse su tiempo para consagrarlos ritualmente, como toque final.
Entre las herramientas de uso más común podemos nombrar:
El Athame
El Athamé es el cuchillo ritual del brujo, simbolizando el principio masculino, asociado al elemento Aire y según algunos autores también con el fuego (por el fuego utilizado en la forja de la hoja). Otras herramientas asociadas con él, y con usos rituales similares, son la Espada, y la Segur (hoz pequeña o cuchillo curvo).
El Caldero
El Caldero tiene una base mitológica en la tradición Celta, y otra en la creencia popular. El caldero ha sido desde siempre asociado a las brujas como lugar donde se cocían las famosas pócimas. La simbología lo toma tanto como una herramienta de transformación (los elementos entran en él en un estado y salen en otro) como una imagen del vientre materno.
El Cáliz
El cáliz es una versión menor del caldero como representación del eterno femenino y el elemento agua. Estamos hablando de una copa, usualmente del tipo redondo, en la que tendremos representada al agua durante los rituales, aunque también durante por ejemplo el festín sencillo, contendrá vino.
La Escoba
La escoba es quizás, junto al caldero, la más famosa herramienta asociada a la bruja. Tradicionalmente un elemento simbolizante de la unión de los principios masculino y femenino, se utilizaba no para volar, sino para la limpieza ritual del espacio de trabajo, rituales de protección y fertilidad. Algunos autores sugieren que la escoba era el lugar perfecto para ocultar la vara durante la época de la cacería de brujas, disfrazándola en un elemento de uso cotidiano.
El Incensario
El incensario es uno de los elementos fundamentales en el arreglo del altar para los rituales. Tanto sea que usemos varillas, conos o incienso en grano, debemos tener un recipiente que recoja las cenizas, y aísle el altar del calor del incienso quemándose.
El Libro de Sombras
Como digo en otra parte del site, el Libro de Sombras es un libro que lleva el practicante, en donde anota todos los rituales a medida que los va realizando, hechizos, mezclas de inciensos, y en general todo aquello que tenga que ver con su trabajo como brujo. No es necesario que el Libro sea un volumen primoroso, ni que esté caligrafiado con tinta especial, pero sí debe ser destinado únicamente a éste propósito, y conviene que sea del tipo al que se le pueden agregar hojas: una carpeta de tapas rígidas puede servir.
El Pentáculo
El pentáculo no es ni más ni menos que un disco, aproximadamente del tamaño de un plato mediano, que tiene dibujado en su superficie un pentáculo, es decir, una estrella de cinco puntas encerrada dentro de un círculo. Representa al elemento Tierra, es de carácter femenino y sobre él consagraremos durante los rituales los elementos que vayamos a utilizar.
La Vara o Varita
La varita es un elemento popular en la magia. Tanto en la imagen de la varita mágica de las hadas, o el cayado de los magos de los cuentos, ha sobrevivido en la imagen colectiva de los practicantes de magia como guía y dirección de poder. Y ésta imagen no está tan lejos de la verdad: en los rituales, la varita cumplirá las funciones de dirigir la energía que levantemos durante el ritual, más o menos en forma similar al athamé. Simbolizando la energía masculina, y asignada según la tradición al elemento Fuego o Aire, la varita nos va a ser útil en rituales, con una cualidad quizás menos agresiva que el athamé o la espada.
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